viernes, 25 de mayo de 2018

FOTOS DEL MIÉRCOLES 23 DE MAYO










ATAHUALPA YUPANQUI

El miércoles 23 de mayo, en el marco del "Miércoles Literario", recordamos un nuevo aniversario del fallecimiento de Don Atahualpa Yupanqui



Atahualpa Yupanqui es uno de los creadores argentinos más influyentes de todos los tiempos.

DATOS BIOGRÁFICOS

Nació en Buenos Aires el 31 de enero de 1908 y falleció en Francia el 23 de mayo de 1992. De pequeño estudió violín y guitarra, aunque aseguraba que había sido la tierra misma, los animales, los paisajes quienes lo habían inspirado con sus sonidos dulces y bárbaros a la vez. El nombre que le dieron sus padres, personas humildes y trabajadoras, es Héctor Roberto Chavero. A los 13 años adoptó el seudónimo Atahualpa para firmar artículos literarios en el periódico escolar; más tarde, lo completó con Yupanqui, dando a su nombre completo un significado que bien podría entenderse como "la persona que vino de tierras lejanas a contar".
A lo largo de su vida de caminante, de explorador, trabajó como maestro de escuela, colaboró como cronista y tipógrafo, pero principalmente fue músico y compositor, transmitiendo siempre su visión aguda de la naturaleza y del ser humano. Su guitarra, decía el mismo Atahualpa, lo había acompañado desde pocas horas después de su nacimiento, haciendo sonar las melodías que lo ayudaban a dormir. Su canción "
Caminito del Indio", también conocida como "Camino del Indio", resulta de gran popularidad.

LA PROFESORA MARISA MONZÓN LEYÓ LA LETRA DE UNA HERMOSA CANCIÓN TITULADA "EL NIÑO DUERME SONRIENDO"


EL NIÑO DUERME SONRIENDO


La noche, con la espumita del río,
te está tejiendo un encaje, mi Niño.
Quiero la estrella del ciclo más bella,
para hacerte un sonajero, mi Niño.

El niño duerme sonriendo, mi Niño.
¡Ah, mi Niño!
Qué bello mundo es tu mundo, mi Niño.
¡Ah, mi Niño!

El niño quiso ser pez
y fue a la orilla del mar.
Puso los pies en el agua
pero, no pudo ser pez.

El niño quiso ser nube
y fijo al cielo miró.
Volaba el aire en el aire
pero, el niño no voló.

El niño quiso ser hombre,
fuerte, compuso su voz.
Mas el mundo era tan suyo
que el niño, niño quedó.
.
Fueron pasando los años
y el hombre alcanzó su voz,
y anduvo par esos mundos
mezclando dicha y dolor.

Y el hombre quiso ser niño,
quiso ser nube y ser pez,
mas la playa era de angustia
y las nubes el ayer.

Y el hombre va par el mundo
con razón o sin razón,
y lleva un niño frustrado
gimiendo en su corazón.

Qué bello mundo es tu mundo, mi Niño.
¡Ah, mi Niño! ...

A CONTINUACIÓN, CALUDIA SABELLA ROSA, SE REFIRIÓ A "EL PAYADOR PERSEGUIDO"

En la década de los sesenta Atahualpa escribió y grabó su trabajo antológico "El payador perseguido". Esa obra ha sido considerada como el Martín Fierro del siglo veinte y ofreció al artista una nueva dimensión. El poema, que dividió en cuatro partes, demuestra perfectamente como era el espíritu de Atahualpa. La tranquila lectura de las estrofas nos transporta:


Y aunque me quiten la vida
o engrillen mi libertad,
¡Y aunque chamusquen quizá
mi guitarra en los fogones,
han de vivir mis canciones
en l'alma de los demás!


¡No me nuembren, que es pecao
y no comenten mis trinos!
Yo me voy con mi destino
pal lao donde el sol se pierde.
¡Tal vez alguno se acuerde
que aquí cantó un argentino!


FINALMENTE, LUIS LUJÁN, SILVIA FLORES Y RAFAEL
CANTARON "EL ARRIERO"


EL ARRIERO

En las arenas bailan los remolinos,
el sol juega en el brillo del pedregal,
y prendido a la magia de los caminos,
el arriero va, el arriero va.

Es bandera de niebla su poncho al viento,
lo saludan las flautas del pajonal,
y animando la tropa por esos cerros,
el arriero va, el arriero va.

Las penas y las vaquitas
se van par la misma senda.
Las penas son de nosotros,
las vaquitas son ajenas.

Un degüello de soles muestra la tarde,
se han dormido las luces del pedregal,
y animando la tropa, dale que dale,
el arriero va, el arriero va.

Amalaya la noche traiga un recuerdo
que haga menos pesada mi soledad.
Como sombra en la sombra por esos cerros,
el arriero va, el arriero va.






















martes, 1 de mayo de 2018

NOVEDADES - MES DE MAYO

Don Quijote de La Mancha
Miguel de Cervantes Saavedra
Editorial Sigmar
¿Por Qué?  Gatos
Lila Prap
Editorial unaLuna
Lirismo y hojas muertas
Rafael García
Editorial Dunken
Olivia salva el circo
Ian Falconer
FCE


JUAN RAMÓN JIMÉNEZ

PRESENTAMOS EL LIBRO DEL POETA ESPAÑOL 
JUAN RAMÓN JIMÉNEZ,
 TITULADO:
DIARIO DE UN POETA RECIENCASADO


Juan Ramón Jiménez (1881-1958), Premio Nobel de Literatura en 1956, es una de las cimas de la poesía española. La publicación del DIARIO DE UN POETA RECIENCASADO  en 1917 significó el comienzo de una nueva época en la poesía: PORQUE NO SE TRATA DE DECIR COSAS CHOCANTES…SINO DE DECIR LA VERDAD SENCILLAMENTE, LA MAYOR VERDAD Y DEL MODO MÁS CLARO POSIBLE Y MÁS DIRECTO. Es con esta actitud suya donde están las claves de la escritura directa, sin adornos, aparentemente sencilla: la poesía pura, la poesía desnuda.


SALUDO DEL ALBA



¡Cuida bien de este día! Este día es la vida, la esencia misma de la vida. En su leve transcurso se encierran todas las realidades y todas las variedades de tu existencia: el goce de crecer, la gloria de la acción y el esplendor de la hermosura.
El día de ayer no es sino un sueño y el de mañana es sólo una visión. Pero un hoy bien empleado hace de cada ayer un sueño de felicidad y de cada mañana una visión de esperanza. ¡Cuida bien, pues, de este día!

Traducción del Sánscrito por Juan Ramón Jiménez.

El sánscrito es una lengua clásica de la India, además de una de las lenguas indoeuropeas más antiguas documentadas, después del hitita y el griego micénico.


Del capítulo I
HACIA EL MAR
AMANECER

…¡Qué malestar, qué sed, que estupor duro
entre esta confusión de sol y nube
de azul y luna, de la aurora retardada!
Escalofrío. Pena aguda…

Parece que la aurora me da a luz,
que estoy ahora naciendo,
delicado, ignorante, temeroso
como un niño.

Un momento volvemos a lo otro
-vuelvo a lo otro-, al sueño, al no nacer -¡qué lejos!-
Y tornamos –y torno- a esto,
solos –solo…-

Escalofríos…


Del capítulo III
AMÉRICA DEL NORDESTE
TORMENTA


New York, 15  de abril
No se ve y se ven momentáneas luces blancas. Nervioso, espero un trueno que no oigo. Y quiero apartar con las manos el enorme ruido de taxis, de trenes, de tranvías, de máquinas de remache, y abrirle paso al silencio para que me anegue en su golfo de paz, en cuyo cielo sienta yo sonar y pasar la tormenta.
No sé si el trueno está o no está. Es como cuando en la sombra imborrable de una noche apartada de campo, creemos que hay alguien a nuestro lado y lo sentimos encima sin verlo. Qué infinidad de taxitos, de trncitos, de tranvitas, de casitas en construcción, por la breve inmensidad de mi cabeza! Hasta hoy, que no oigo, en la tormenta, el trueno, no he oído qué ruido era este de New York…
Llueve. No se ve. Y se ven momentáneas luces blancas.

JRJ









domingo, 8 de abril de 2018

Día de los Veteranos y Caídos en Malvinas

El miércoles 5 de abril, con los alumnos de 7º"B", recordamos el DÍA DE LOS VETERANOS Y CAÍDOS EN MALVINAS.

La profesora Sabrina Tassara musicalizó este miércoles literario con un tema de Alejandro Lerner, titulado "La isla de la buena memoria", de su disco de 1983 "A todo pulmón".

En primer lugar, Michael leyó la letra del tema musical escuchado:


La isla de La Buena Memoria



Alejandro Lerner

Madre me voy a la isla
No sé contra quién pelear
Tal vez luche o me resista
O tal vez me muera allá.

Creo que hace mucho frío por acá
Hay más miedos como el mío en la ciudad.

¿Qué haré con el uniforme,
cuando empiecen a pelear?
Con el casco y con las botas
Ni siquiera sé marchar

No hay mal que no tenga al hombre
No hay un Dios a quien orar
No hay hermanos ni soldados
Ya no hay jueces ni jurados
Sólo hay una guerra más

Desde que llegué a la isla
No tengo con quien hablar
Somos miles los unidos
Por la misma soledad

Creo que hace mucho frío por acá
Hay más miedos como el mío en la ciudad

Ya se escuchan los disparos
Entre muerte y libertad
Cae mi cuerpo agujereado
Ya no podré cantar más.

Hizo demasiado frio por acá.
Hay más miedos como el mío en la ciudad.

No hay mal que no tenga al hombre
No hay un Dios a quien orar
No hay hermanos ni soldados
Ya no hay jueces ni jurados
Sólo hay una guerra más.

Y cada vez hay menos paz
Y cada vez hay menos paz

A continuación, Juan leyó:


Malvinas



A veces cuando en sueños, las veo aparecer
como perlas que emergen sobre un lecho de espuma
un ansia palpitante a mi corazón abruma,
al saberlas cautivas de un extraño poder.

Siento a sus vientos fríos tratándome de hablar,
trayendo sus lamentos con tono quejumbroso
y a sus gotas de lluvia en serpenteo azaroso
resbalar como lágrimas llorando su penar.

A la luna la observo sufrir en su pasar,
contemplar impotente y suplicar a su modo
que sean argentinos los días que vendrán.

Sólo es al sol incaico a quien lo veo animar
pues con sus rayos de oro lo bendice todo
y augura majestuoso, que se liberarán.



Aurelio Agustín Pernas


Continuó Daniel:

Veterano de Malvinas


Tu rostro sigue marcado
a través de tantos años
tu tristeza no se borra
tu valentía no se olvida.
Muchacho joven aún
de niño fuiste soldado
y supiste de la guerra
sin haberla deseado.
Las vivencias te dejaron
aquellos gritos ahogados.
Tu patriotismo no se mella
aunque fuiste derrotado.
Tu grito de libertad
en las islas usurpadas
se agiganta y da un abrazo
a todos como a un hermano.
Soldado que las quisiste defender,
tus camaradas allí quedaron,
desde el cielo hoy los cubre
un manto celeste y blanco.
Con emoción te agradecemos
soldado de las Malvinas
siempre en ti y en nosotros viven
nuestras islas argentinas.

Doménico Bova


Luego fue el turno de Maia:

La hermanita perdida




De la mañana a la noche,
de la noche a la mañana,
en grandes olas azules
y encajes de espuma blanca,
te va llegando el saludo
permanente de la Patria.

Ay, hermanita perdida.
Hermanita, vuelve a casa.

Amarillentos papeles
te pintan con otra laya.
Pero son cuarenta millones
que te llamamos: hermana...
Sobre las aguas australes
planean gaviotas blancas.
Dura piedra enternecida
por la sagrada esperanza.

Malvinas, tierra cautiva,
de un rubio tiempo pirata.
Patagonia te suspira.
Toda la Pampa te llama.
Seguirán las mil banderas
del mar, azules y blancas,
pero queremos ver una
sobre tus piedras, clavada.
Para llenarte de criollos.
Para curtirte la cara
hasta que logres el gesto
tradicional de la Patria.



Finalmente se cerró este encuentro literario con un poema titulado
 “Yo no calcé tu bota, compañero” 

El poeta y escritor Juan Carlos Distéfano fue uno de los primeros en glosar en versos la gesta de Malvinas. Su famoso poema “Yo no calcé tu bota, compañero” traducido a muchos idiomas y cuyos fragmentos les voy a leer a continuación, fue escrito un 20 de junio de 1982.
Alguien dijo que “no importa en la perspectiva de la eternidad el fracaso de los objetivos propuestos, sino el sentido y la magnitud del esfuerzo” y eso lo grita la gesta de Malvinas

“Soldado de mi Patria, muchacho de mi pueblo, mi criatura dormida, heredero del viento. Qué cunas te faltaban, qué trincheras te vieron, qué fosas insondables albergaron tus sueños. / Soldado de mi Patria, retazo de mi pueblo, misil de los ensueños. Te nombro y no te olvido, te busco y no te encuentro, te lloro por las noches y al alba aún me acuerdo. /Porque sos la memoria de mi Patria, y yo apenas tengo tu recuerdo. Porque sos la conciencia de la Patria y apenitas tengo su pañuelo”.
“Yo no calcé tu bota ni anduve a tu costado. Perdóname, te juro que lo siento. Yo no calcé tu bota de soldado, hermano y compañero. Me guarecí en el hueco de mi casa. Te supe afuera y me quedé adentro. Me fui a barajas… y te escribí estos versos”.
“Y tuya fue la niebla y los kelpers. Y mío el capote de repuesto. Yo, confortado en la cama de mi casa; vos, compañero, sin aliento. Yo no calcé tu bota, quedé en mis escritorios. Pobres trincheras de hombres muy pequeños. Yo me lavé las manos, Pilatos redivivo, te juro que lo siento”.
“Yo no soy digno de llamarte hermano, ni de que hables mutilado y muerto. Pero mírame con tus ojos limpios, criatura con fusil, misionero del viento. Yo no calcé tu bota de soldado. Es cierto. Te confieso y me confieso. Pero, mírame, mírame, te suplico. Abrí los ojos de hombre, niño muerto. Mírame, compatriota, una vez sola, una vez al menos. Yo no calcé tu bota. No anduve a tu costado. Perdóname. Fui cobarde. Perdóname, te juro que lo siento”.
























jueves, 5 de abril de 2018

FOTOS - NOVEDADES LITERARIAS - SECTOR DE LITERATURA