miércoles, 21 de marzo de 2018

¡FESTEJAMOS EL OTOÑO!


Hoy, en nuestro habitual "MIÉRCOLES LITERARIO", comenzamos con acompañamiento musical, gracias a la participación de la profesora de música Sabrina Tassara.
Escuchamos de “LAS CUATRO ESTACIONES” del compositor veneciano ANTONIO VIVALDI, EL OTOÑO.

LES CUENTO QUE...

  Las cuatro estaciones es un grupo de cuatro conciertos para violín y orquesta (cada uno está dedicado a una estación: La primaveraEl veranoEl otoño y El invierno).

El Otoño, que es la estación en que las hojas de los árboles  cambian y su color verde se vuelve amarillento, ha inspirado a muchos poetas a escribir sobre él.




Hoy, alumnos de 6º "B", nos leyeron poemas de diversos autores. 



Comenzaremos con AMANECER DE OTOÑO, del poeta español Antonio Machado:

Amanecer de otoño

Una larga carretera
entre grises peñascales,
y alguna humilde pradera
donde pacen negros toros.
Zarzas, malezas, jarales.

Está la tierra mojada
por las gotas del rocío,
y la alameda dorada,
hacia la curva del río.

Tras los montes de violeta
quebrado el primer albor;
a la espalda la escopeta,
entre sus galgos agudos,
caminando un cazador.


Otoño, de Juan Ramón Jiménez:

“Qué noble paz en este alejamiento de todo: oh prado bello que deshojas tus flores”, confesaba el poeta andaluz. Otra magistral pincelada en el gran lienzo de octubre, empapado por el sentimiento de aislamiento y reclusión espiritual, que rodeó a Juan Ramón durante su vida.

Otoño

Esparce octubre, al blando movimiento
del sur, las hojas áureas y las rojas,
y, en la caída clara de sus hojas,
se lleva al infinito el pensamiento.

¡Qué noble paz en este alejamiento
de todo; oh prado bello que deshojas
tus flores; oh agua fría ya, que mojas
con tu cristal estremecido el viento!

¡Encantamiento de oro! Cárcel pura,
en que el cuerpo, hecho alma, se enternece,
echado en el verdor de una colina!

En una decadencia de hermosura,
la vida se desnuda, y resplandece
la excelsitud de su verdad divina.


Melancolía, de Manuel Machado:

“Me siento, a veces, triste como una tarde del otoño viejo” Podría ser una misiva usual por estas fechas. Suspiros y miradas de soslayo soberbiamente descritos en estos versos del modernista poeta español. 



Melancolía

Me siento, a veces, triste
como una tarde del otoño viejo;
de saudades sin nombre,
de penas melancólicas tan lleno...
Mi pensamiento, entonces,
vaga junto a las tumbas de los muertos
y en torno a los cipreses y a los sauces
que, abatidos, se inclinan... Y me acuerdo
de historias tristes, sin poesía... Historias
que tienen casi blancos mis cabellos.

MARIO BENEDETTI nos regaló...


OTOÑO
Aprovechemos el otoño
antes de que el invierno nos escombre
entremos a codazos en la franja del sol
y admiremos a los pájaros que emigran
ahora que calienta el corazón
aunque sea de a ratos y de a poco
pensemos y sintamos todavía
con el viejo cariño que nos queda
aprovechemos el otoño
antes de que el futuro se congele
y no haya sitio para la belleza
porque el futuro se nos vuelve escarcha.

Y...

Susana Panza


 Simplemente he crecidoA Norberto-

Una vez me dijiste
Que te gusta el otoño
Con sus tonos dorados,
Amarillos y ocres;
Con su aire apenas frío
Y ese sol perezoso
Que acompaña tu paso
Cuando caminás, solo.

Entonces no entendía…
¡Era tan leve y joven!
Era puro verano.
Era mar y era espuma.
Era música y risas.
Y tenía una deuda
Que cobrarle a la vida.

Hoy ya no soy aquella
Que en la arena corría.
Más profunda y serena
Con distinta alegría
Y con plena conciencia
De que es bueno estar viva
Celebro este regalo de
Otro otoño en mis días.

Entonces te recuerdo,
Entonces te comprendo.
Puedo ver la belleza
Que entonces no había visto.
Y puedo detenerme a
Acariciar las hojas de
Mi laurel que pronto
Ha de estar florecido.

Amo este otoño nuevo,
Sus marrones y ocres, su sol
Apenas tibio, un poco adormecido,
Amo aún el dolor de un recuerdo querido.

Y no he cambiado tanto.
Simplemente, he crecido.

L.S.P.
“Mi vida, una poesía” –Editorial Dunken, ’97-