lunes, 23 de junio de 2008

Mitología griega. EL ORIGEN DEL MUNDO II


Urano parido por Gea, está acostado, tendido sobre ella. La pobre Tierra está embarazada de una serie de niños que no pueden salir de su regazo, que permanecen alojados allí donde Urano los concibió. Como Cielo jamás se separa de Tierra, no hay espacio que permita a sus hijos, los Titanes, salir a la luz y llevar una existencia autónoma.

Los hijos de Urano y Gea son los seis Titanes y sus hermanas. El primero se llama Océano. Es la faja líquida que rodea el Universo y corre en círculo. Es el río cósmico. El más joven de los titanes es Cronos, el de “los pensamientos pérfidos”. Aparte de los Titanes machos y hembras, nacen dos tríos de seres monstruosos. El primero es el de los Cíclopes (Brontes, Estéropes y Arges), seres poderosos de un solo ojo. Son ellos quienes fabricarán el rayo para dárselo a Zeus. El segundo trío está integrado por los Hecatonquiros, los cien Brazos: Coto, Briareo y Gies. Son seres monstruosos de estatura gigantesca, cincuenta cabezas y cien brazos, cada uno dotado de una fuerza terrible.
Aún no existe una verdadera luz porque Urano extiende sobre Gea una noche constante. Entonces, Gea se enfurece pues debe retener en su seno a sus hijos, que la inflan, la comprimen, la ahogan. De este modo, y gracias a una acción violenta de Cronos sobre su padre Urano, permite que éste se desprenda de la Tierra, se aparte de ésta y se ubico bien arriba, con sus estrellas brillando.
CRONOS LASTIMA A URANO, SU PADRE, Y PERMITE LA SEPARACIÓN DE ÉSTE DE GEA.

Cronos realiza una etapa fundamental del nacimiento del cosmos. Separa el cielo de la tierra. Crea entre ambos un espacio libre: todo lo que producirá la tierra, todo lo que dará nacimiento a los seres vivos, tendrá un lugar para respirar y vivir.
Tras el retiro de Urano, los titanes pueden salir del seno materno y procrear a su vez.
¿Qué sucedió con Caos? Abertura engendra dos hijos, Érebo y Nix, la Noche. Como prolongación de Caos, Érebo es el negro absoluto. La noche es distinta. Como Gea, engendra hijos sin aparearse con nadie: ellos son Éter, el Éter, la luz etérea, y Hémera, el Día, la luz diurna.
Nix llama al día. No hay noche sin día.
Así como Érebo es las tinieblas en estado puro, Éter es la luminosidad en estado puro. El Éter brillante es la parte del cielo adonde jamás llega la oscuridad, la que pertenece a los Olímpicos.

Volvamos a Urano. ¿Qué sucede cuando va a parar a lo alto del mundo? No vuelve a unirse con Gea salvo en el momento de las grandes lluvias fecundadoras.
De la sangre de la herida de Urano, provocada por su hijo Cronos, nacen los Gigantes y las ninfas de los fresnos. Los Gigantes son guerreros, la personificación de la violencia. Las Ninfas, Las Melíades, también son guerreras con vocación de masacre. Un nombre resume para los griegos esta violencia: Éride, el conflicto en todos sus géneros y formas, o la discordia.
Afrodita nace también luego de la separación entre Gea y Urano. Podemos decir que luego de este hecho fundamental se instituyen dos divinidades: ÉRIDE (discordia) y EROS (el
amor).

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